lunes, 28 de noviembre de 2016

Libertad domada. 158



La soledad de los sentidos 

Al alma sublime y buena en la que me refugio 

Qué solemne se hace un niño
jugando aislado planeta
y asume en su juego humilde
a la humanidad entera,
cuánto gozo saca su alma
de su abstraída tristeza
vueltos sus pobres juguetes
la más inmensa riqueza,
cuánta soledad sentí
en mi amarga adolescencia,
despreciado por la gente
dondequiera que estuviera,
pasando largos domingos
en una estancia desierta
porque yo era diferente
sin nadie que me entendiera,
qué humillación me dejó
mi último año de carrera
cuando vi que para nadie
yo era un hombre que valiera,
cuántos años he perdido
con el trabajo en la tierra,
qué poco importó a ninguno
lo que por dentro sintiera,
cuanto tedio y sufrimiento
sobre las azadas negras
sin hallar consuelo amable
para el río de mis penas,
cómo punza las entrañas
el hielo de la apariencia,
que sin ocultar su fraude,
que la desprecien no deja,
qué horror, el billete sucio
imponiendo su presencia
como un demonio maligno
que con el roce, envenena,
la utilidad, qué tormento,
qué vacío, al pecho lleva,
cómo tortura un entorno
donde solamente hay piedras,
no hay jardines para el alma
que mis sentidos ver puedan,
solo noticias del ruido
con que el vivir se aparenta,
eres fulgor que me alivia
en esta cruda condena,
estás muy lejos y oculta
pero mi mente te sueña,
ahora solo fantasmas
mis tristes ojos contemplan
pero alguna vez será
de mi mundo mi hada buena
y estos días que se pierden
los volverás azucenas.

The loneliness of the senses

To the sublime and good soul in which I take refuge

How solemnly a child becomes
a planet isolated when he is playing
and assumes in his humble game
to the whole humanity,
how much joy his soul gets 
from his abstracted sadness,
with his poor toys turned 
into the most immense wealth,
how lonely I felt
in my bitter adolescence,
despised by people
wherever I were,
spending long Sundays
in a deserted room
because I was different
without anyone to understand me,
what humiliation left in me
my last year of career
when I discovered that for nobody, 
I was a man who was worth,
how many years have I lost
with work on the farm,
how little cared anyone
what I felt inside,
how much boredom and suffering
over the black hoes
without finding kind consolation
for the river of my pains,
how it punctures the bowels
the ice of appearance,
which without hiding its fraud,
does not allow to be despised,
what horror, the dirty bill
imposing its presence
like an evil demon
which poisons with the touch,
what a torment, the utility,
what a emptiness it carries to the chest,
how much tortures an environment
where there are only stones,
there are no gardens for the soul
which my senses can see,
only news of the noise
with which the life is feigned,
you are the glow that comforts me
in this hard condemnation,
you are very far and hidden
but my mind dreams of you,
my sad eyes contemplate
now only ghosts
but ever, my good fairy 
will be of my world
and these days that are lost
you will turn into lilies.

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