viernes, 30 de septiembre de 2016

La ciencia del bueno. 329



Quizá yo tenga
a juicio de un freudiano sionista
inconfesables y vergonzosas perversiones
incrustadas en mi subconsciente
aunque en su lenguaje técnico omita
por obvio para él ese altanero juicio de valor,
él, que tanto goza de esos pasatiempos
de hipócritas ilustrados, que lo determine
y lo comente eufórico con su familia para consolarse
de su angustiosa envidia de decencia
pero no puede decir que mi boca no cuenta
la verdad de la vida y de los hombres
porque ninguna persona cuerda
me ha pedido que me calle.

I may have
in the opinion of a Zionist Freudian
unmentionable and shameful perversions
embedded in my subconscious,
although in his technical language, skips
by obvious for him so supercilious value judgment,
he, who both enjoys with those pastimes
of illustrated hypocrites, must determine it
and discuss it elated with his family for to console himself
his anguished envy of decency
but he can not say that my mouth does not tell
the truth of the life and the men
because no sane person
has asked me to shut up.

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