sábado, 30 de julio de 2016

La ciencia del bueno. 222



Aunque el prepotente envidioso encuentre 
motivos para el escarnio, quiero destapar 
mi delgadísima máscara y confesar al fin 
que no me siento seguro, 
no sé si valgo para algo 
o solo soy un estorbo. 

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