viernes, 29 de abril de 2016

Luz universal. 2



Eres tan sublime y especial 
que podría haberte conocido en el transcurso 
de una experiencia de abducción extraterrestre, 
quizá uno de esos domingos tan frustrantes 
en que me quedaba en casa solo 
porque temía la mirada de la gente 
tras haber aguantado una semana 
de angustioso trabajo en la tierra, 
de pronto, sin saber cómo, 
a medio camino entre la vida y el sueño, 
me vería rodeado de enanitos cabezones 
en una habitación llena de aparatos raros, 
me harían un reconocimiento médico 
y después me llevarían a conocerte, 
tú eres un hada resplandeciente y estarías 
en una estancia donde la luz 
procediera de todos los puntos y no, de uno solo 
como en la realidad habitual, 
hablaría después en los programas de la tele 
confundido entre los locos y los embaucadores 
y los ávidos de notoriedad y gloria 
intentando convencer al mundo de que de verdad, 
los extraterrestres existían 
y de que algunos eran tan bellos 
que deslumbraban la mirada 
y conmovían el corazón, 
la gente fría protesta 
cuando oye llorar a alguien por un motivo serio 
alegando ser tan sensibles que no lo pueden soportar, 
la escondida verdad es lo opuesto, 
que tan duro es su corazón 
que la expresión de afecto profundo les incomoda 
porque no tienen valor para soportar el roce 
de los auténticos sentimientos 
y aunque el ser que tienen al lado necesita 
el consuelo de las lágrimas, 
se lo prohíben porque carecen de toda piedad, 
quienes no se permiten el instinto encontrarán 
absurdo este poema 
porque no toma nada de Kavafis 
ni rinde tributo a Paul Valery, 
lo escribo mirando solo 
a un único corazón, el mío, 
que ha vivido la soledad intensa y pertinazmente 
y ha perdido muchas horas hablando solo 
pero sin permitirse decir nunca disparates 
ni cometer errores gramaticales, 
alguna vez he buscado la esperanza 
en el último de los lugares donde la busca un hombre, 
he creído en lo que nadie creía, 
en lo que solo a los niños les parece verosímil, 
consolé mi corazón imaginando reales 
las más vulgares historias de ovnis y fantasmas 
cuando aún no me sentía digno 
del amor y la indulgencia de un semejante, 
tú eres como un milagro, me diste 
tu pecho de luz y rosas después de que el mundo 
en su totalidad hubiera negado 
refugio a mi dignidad, 
tu llegada es un portento tan grande 
como la aparición de un platillo volante 
construido en otra Tierra 
por otra humanidad, 
a los espíritus gélidos les parecerá 
un detalle aburrido sin suficiente altura 
para justificar un poema, 
sostendrán que es infantil y de mal gusto 
recurrir a la Ufología como metáfora 
y sentenciarán que como poeta soy 
prescindible y no merezco su atención, 
siendo rigurosos, así debe ser, no tengo 
grandes cosas que decir fuera 
de lo que hubiera dicho cuando era 
un humilde niño pequeño, 
sin duda soy infantil y ordinario y simple 
y cuantos defectos quieran atribuir a mis letras 
los eruditos del sufrimiento, 
seguramente soy un ser menor 
al que podrá despreciar sin reparos 
el que lo necesite para sentirse grande 
y yo no tendré 
nada que alegar porque no soy nadie 
aparte de quien soy. 

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