viernes, 29 de enero de 2016

Número y corazón. 83



Romance de la jerarquía 

A mi amada 

Las muchedumbres ansían 
su vanagloria exhibir, 
quieren merecer la fama, 
a lo más alto, subir, 
poco les importa cómo, 
lo que cuenta es presumir, 
da lo mismo si son papas 
o tontos que hacen reír, 
capitanes de fragata 
o pilotos de misil, 
ser primeros es su sueño, 
del mundo hacerse seguir, 
que las coronen y pronto 
aunque no sean Delfín, 
tendrían que conocer 
lo feliz que me sentí 
desconocido en la Tierra 
pero tan cerca de ti, 
despreciado y olvidado 
pero con tu dulce ,  
la verdad no tiene rango 
ni la belleza, confín

Mucho quise a un mal amigo 
cuya jactancia sufrí, 
de él y su engreída esposa 
mucho agravio recibí, 
a su gato lo trataban 
con más respeto que a mí, 
era su afán ostentar 
y admiración conseguir, 
en sus pechos exigentes, 
nunca de valor me vi, 
me atacaban a menudo 
con disimulo sutil 
pues por tonto me tenían 
y por pueblerino vil, 
yo era su mansa mascota 
bajo su dominio ruin, 
se sentían superiores 
por cosas de pedigrí, 
qué diferente eres tú, 
que nunca intentas fingir, 
la verdad no tiene rango 
ni la belleza, confín

Por todas partes encuentro 
tasadores del sentir, 
la sinceridad parece 
para ellos nunca existir, 
solo formas consensuadas 
a las que se ha de servir 
para conquistar honor 
y algún trofeo adquirir, 
creen que un pecho se debe, 
en sus sueños, reprimir 
y que es para ganar un premio 
para lo que han de vivir, 
yo no escribo poesía 
con un manual de escribir, 
no obedezco a ningún rey 
cuya norma he de asumir, 
lo hago con el corazón, 
que palabras quiere asir, 
no te adoro por sumiso 
sino porque soy así, 
la verdad no tiene rango 
ni la belleza, confín

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