viernes, 29 de enero de 2016

La evidencia ineludible. 54



Qué fuertemente golpea
en mi existencia la soledad,
cómo me humilla, cómo abate mi corazón,
mi pecho está frío
en este río helado,
apenas me siento
habitante vivo de la Tierra,
roza con tus yemas, niña,
las puntas de mis dedos,
deja en mis entrañas
el solaz de tu afecto,
el mundo es un mar de indiferencia,
desierto y desesperante,
dame oleadas de consuelo
con una huella de tu dulzura. 

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