viernes, 29 de enero de 2016

La evidencia ineludible. 53



Tengo menos vida social, niña, 
que un contactado con extraterrestres 
en un congreso de rabinos, 
ahora escriben versos 
hasta los asesinos a sueldo 
y ser poeta es tan glamuroso 
como comer con las manos, 
aburrirme es lo que al parecer, me ha tocado 
como destino en la vida, 
qué suerte tiene el camello 
que nace ya jorobado, 
toda mi infancia soñé con conseguir 
un proyector de películas, 
quizá por eso, en el mundo real, 
a mí solo me ocurre la de siempre, 
quedarme en el rincón 
donde menos gente aparece, 
menos mal que tú 
has roto mi costumbre 
y aun sabiendo que soy un burro, 
me has dado tu corazón, que vale 
más de dos millones de poemas. 

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