lunes, 30 de noviembre de 2015

La libertad del corazón. 203



¿Y si tú y yo
nos permitiéramos ser niños
y pasáramos la noche entera
jugando a lo que más nos gustara,
los dos juntos,
haciéndonos hermanos para siempre,
sintiéndonos inocentes
aunque fuéramos desnudos
y nos tocáramos sin pudor?
¿Quién podría
por muy viejo que fuera
condenar lo que hiciéramos
si solo seríamos niños
guiados por el corazón? 

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