lunes, 31 de agosto de 2015

El placer en el bien ajeno. 260



Soy flaco juguete de la muerte, 
cáscara sin sustancia, 
mi esencia lucha por sobrevivir 
a esa corriente letal que arrastra 
a la multitud sin nombre 
pero las aguas me cubren 
y mi boca no respira 
y el oprobio me atormenta 
porque no ser es lo más amargo, 
solo tú me nombras 
y me salvas de la extinción, 
no puedo prescindir de ti, 
tú me haces luz, 
me ensalzas, me alientas, 
tu pecho perdona 
mi triste insignificancia, 
soy herida que no sana 
y solo tu mano da alivio 
a mi tormento sin tregua. 

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