domingo, 30 de agosto de 2015

El placer en el bien ajeno. 257



A quienes me han hecho daño 
tantas veces en mi vida 
para escenificar su gloria 
hinchados de falso orgullo 
los nombro virreyes de la Luna 
para que luzcan su cargo 
delante de los vecinos 
grabado en letras doradas 
en un pedazo de cartón, 
tú nunca me has humillado 
por un honor de tres al cuarto, 
eres el ser más respetuoso 
que jamás he conocido, 
tu orgullo es el verdadero 
el que obliga a cumplir 
con el deber humano 
y no, el que mantiene en pie 
la cobarde mentira, 
por eso te amo 
y te escribo mis poemas, 
por eso te necesito tanto 
y me das tanta esperanza, 
pero a las figuras ufanas 
que, por brillar, me han agraviado 
y a cuantos otros para los que soy 
vil e insignificante 
les regalo mi sonrisa 
y una rosa perfumada 
porque su afrenta no toca 
en el fondo de mi ser. 

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