domingo, 30 de agosto de 2015

El placer en el bien ajeno. 254



Recién levantada de la cama,
con el pelo suelto y despeinado,
estarás muy bonita,
serás más tú, más mujer,
más real y manifiesta,
tendrás un poco de somnolencia
y estarás un poco débil,
si te viera, sentiría la compasión
que se siente por lo más frágil,
lo más sagrado e inocente,
creería que contemplaba
un ser, en realidad, remoto,
ajeno a mi mundo
de puro delicado. 

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