domingo, 31 de mayo de 2015

Jardín conmovedor. 238



Nadie renunció a juzgar lo que soy 
hasta que tú llegaste, 
nadie creyó en mi corazón 
nadie respetó mi fragilidad y mi insuficiencia,
todos tuvieron un reproche 
contra mi condición, 
todos me encomendaron 
el amargo empeño de ser otro, 
todos cargaron mi conciencia 
con un peso insoportable, 
todos me condenaron y despreciaron 
excepto tú. 

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