domingo, 31 de mayo de 2015

Jardín conmovedor. 236


En el fondo, 
qué buen corazón tienen los fascistas,
devotos de su religión,
paternales y familiares,
custodios de las costumbres rectas
y la sagrada tradición,
amantes fieles de sus pertenencias,
a las que entregan
todo su calor y su desvelo,
preocupados por la política,
deseosos de imponer
el bien y el orden en el mundo,
pueden llegar hasta a la traición
porque se lo pida su familia,
pueden matar y torturar
por afecto a su patria
gozando de ello
con un alma infantil
y tan generosos son
que renuncian a sus almas
por parecer bien a los demás,
qué buen corazón tienen
esos miserables,
tú y yo los contemplamos
compadecidos de ellos
porque sabemos que no duermen
por el peso de sus conciencias
y que no tienen quién les quiera
como nosotros nos queremos. 

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