sábado, 30 de mayo de 2015

Jardín conmovedor. 232



Que no aparezca la mediocridad, 
sigamos en esta cima, 
sumergidos en lo sublime 
sin que lo banal interrumpa 
la solemnidad que gozamos, 
que no triunfe el desencanto 
ni la tibieza mezquina y triste, 
méceme en tu regazo,  
apártame del frío 
que los otros me traen, 
que brille siempre esta luz, 
ahuyenta el miedo abominable 
que domina al corazón vacío. 

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