viernes, 29 de mayo de 2015

Jardín conmovedor. 231



Las almas que nos rodean aman solo
la máscara que cultivan,
a nadie quieren, a nadie se entregan,
solo ansían vanagloria
y vacíos placeres,
carecen de esperanza y fe,
están dormidas y heladas,
son solo una cáscara hueca
sin conciencia ni responsabilidad,
yo no vivo más que por ti,
no hallo gozo en el egoísmo,
lo que me quedo para mí
me hace daño en el corazón,
no busco absurdos botines,
no me guía la ambición,
todo el bien que persigo
es la luz de tu aliento,
el remanso de tu espíritu,
infinito y libre,
única patria
que, en la Tierra, reverencio
pero esa necia legión
va buscando su ventura
en el dolor de los otros
siguiendo el hábito frío
que depara el sepulcro. 

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