sábado, 30 de mayo de 2015

Grietas para un muro. 243



No se llena una vida 
con apariencias de afecto, 
no descansa el corazón 
en la aquiescencia del hipócrita, 
no conforta el alma 
un beso interesado, 
no hacen los sábados felices 
las presencias heladas, 
días umbríos han sido 
los de mi existencia, 
por los caminos brutales 
de la razón y lo obvio, 
sin la llama tierna y noble 
del amor puro, 
sin una hora para gozar 
de la paz de la inocencia, 
sin un lugar donde hallar 
verdadera ternura, 
en un mundo que solo creía 
en las cosas que se tocan. 

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