domingo, 31 de mayo de 2015

Estante luminoso. CLV



Las cinco cosas que un burgués no quiere revelar en quintilla 

A María Carolina Roldán 

El buen burgués aparenta 
infinita caridad, 
muestra generosidad 
cuando se le tiene en cuenta 
siendo avaro en realidad. 

El amor de sus entrañas 
es la apariencia vacía, 
su alma está desierta y fría, 
poblada de telarañas, 
de su afecto, desconfía. 

El burgués, te contaré, 
va afectando ser hermoso, 
agradable y bondadoso 
pero, en sus hechos, yo sé 
que es un demonio horroroso. 

Hasta el extremo, modesto 
se quiere manifestar 
para verse agasajar 
al halago predispuesto 
siendo un fatuo singular. 

Es celoso defensor 
de una moral desfasada 
pero su alma degradada 
muestra muy poco rigor 
y la tiene condenada. 

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