sábado, 28 de febrero de 2015

Fruta madura. CCLIV

Si yo fuera 
solo un poco inteligente, 
me afanaría por conseguir 
lo que me muestran los sentidos, 
siervos de la decepcionante evidencia, 
sin reparar en que no soy
huésped del mundo 
sino de la eternidad, 
haría lo que los hombres grises, 
empeñarme en acaparar 
sumergido en frías tareas, 
sin permitirme tiempo alguno 
para escuchar a mi corazón, 
que solo quiere sentirse vivo 
y expresar su misterio 
y me creería muy inteligente 
cuando tuviera las manos llenas 
y el estómago bien provisto 
y vería en los otros 
negros adversarios de mis intereses 
y pugnaría contra ellos 
por la hegemonía en el mundo 
pero yo no soy 
solo un poco inteligente 
pues no tengo nada de necio 
y por eso no busco 
el grosero provecho 
sino la luz del sentimiento 
y el alma de la dignidad 
y amarte es el más esencial 
de los deseos que me mueven 
sin importarme que no entrañe 
una cifra en crecimiento. 

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