sábado, 28 de febrero de 2015

Estante luminoso. LXXXVI

A Zoila Saavedra Alvarado 

¡Qué mezquina es la cosecha 
de los hombres en la Tierra! 
Cuanta hacienda el mundo encierra 
queda a la muerte deshecha. 
¡Qué desmedida es la brecha 
entre el dentro y el afuera! 
No retenemos siquiera 
el aliento que tomamos. 
¡Qué vanamente esperamos 
pertenencia verdadera! 

Somos hijos de los sueños, 
vapores de las estrellas, 
no dejamos nuestras huellas 
pues de nada somos dueños 
sobre senderos pequeños 
hechos en el barro frío 
sino sobre el vasto río 
que atraviesa el ancho cielo, 
misterioso como un velo, 
del deseo labrantío. 

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