sábado, 28 de febrero de 2015

Estante luminoso. LXXXV



A los oídos de Lluvia Rojo 

Yo no quiero dos esposas, 
soy honrado y muy leal 
no debe tener rival 
mi manojito de rosas 
mas las mujeres hermosas 
conmueven mi corazón 
sin moverlo a la traición 
y le causan regocijo 
pues, por su rostro, colijo 
su benigna condición. 

En tu cara luminosa, 
puedo leer tu bondad, 
tu sana sinceridad, 
tu sencillez candorosa, 
tu condición afectuosa 
y, aunque es este mundo oscuro 
y con frecuencia, muy duro, 
al mirarte a tu semblante, 
tan sereno y tan brillante 
me represento el bien puro. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario