lunes, 29 de diciembre de 2014

Refugio de sensatez. XI

Que no se desprecie a un ser humano
porque remonte el aire,
que no se le despierte
cuando sueña con la eternidad,
que no se le humille
porque anhele el infinito,
que camine sobre el viento
sin que lo derriben los reproches,
que sea hermano de los pájaros,
que lleve las nubes blancas
metidas en el pecho,
que no reciba el escarnio
por beber de la vida,
que no muera en el corazón del otro
si es solo amor lo que le mueve,
que no se le arranque la inocencia
a quien solo busca el bien. 

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