miércoles, 31 de diciembre de 2014

Fruta madura. CVI

Hay escritores que creen 
que su trabajo es 
más importante que el amor 
pese a que, en el fondo, lo hacen 
por vanagloria y dinero, 
no toleran la tristeza 
que me infunde mi afán por ti, 
para ellos, los otros 
no merecen tanto la pena, 
lo saben de primera mano 
porque no hay nada que desprecien 
tanto como a sí mismos, 
yo no soy más poeta 
que ser humano 
y no vivo para escribir versos 
sino para amarte, 
eres mi añoranza infinita, 
mi llaga mortal, 
mi nostalgia profunda, 
desearía estar contigo 
y recibir tus besos, 
tocar tus manos y tu cara 
y escuchar tu tierna voz, 
sentir tu presencia cercana 
y tu mirada amante 
pero, aun cuando todo eso lo tenga, 
mi desazón y mi agonía 
me perturbarán con frecuencia 
tanto como en este momento 
en que tu ausencia me ensombrece el alma 
porque eres remota y desconocida, 
misteriosa e inaccesible 
como la última estrella 
que brilla en la inmensidad. 

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