miércoles, 31 de diciembre de 2014

Estante luminoso. XV

Tres décimas de orgullo para un fin de año 

A mi amada 

Yo he de tener dignidad 
solo por ser un humano 
ante el pecho de un hermano; 
muy poca es la libertad 
de un mundo en que la bondad 
no anida en el corazón 
sino que es la convención 
arbitraria e imperiosa 
de una sociedad medrosa 
sin instinto ni pasión. 

No es restringido el valor 
del sentir de un semejante, 
no hay nada más importante, 
ni merece más honor 
que su agonía o su amor, 
sus placeres o su anhelo, 
su esperanza o su desvelo, 
son su esencial fundamento; 
solo tasa un sentimiento 
una mirada de hielo. 

En el orgullo de ser, 
se sustenta mi ventura; 
caminando la estrechura 
que me concede el poder 
de lo que soy conocer, 
recorriendo humildemente 
ese sendero valiente, 
hago del mundo un edén 
pues espolea hacia el bien 
un pecho limpio que siente. 

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