viernes, 27 de junio de 2014

La claridad que me inunda. CCXXI

En nuestro mundo, niña, 
el corazón no cabe, 
solo hay espacio para el petróleo 
y la sórdida vanagloria, 
para los intereses banales 
y el todopoderoso dinero, 
los hombres tienen su entraña 
sojuzgada y fría, 
ansían un sufrimiento 
inútil y universal 
para lavar sus culpas 
con la sombra y el dolor, 
no creen en el amor 
porque no creen en sí mismos, 
piensan que se equivoca 
el vientre que los engendra 
pero yo no sé que haya nada 
más alto que tu aliento de ángel, 
la sencillez de tu alma 
es mi destino en la vida, 
¡qué poco vale en mi pecho 
un billón de toneladas 
de mugriento aceite negro! 

No hay comentarios:

Publicar un comentario