jueves, 26 de junio de 2014

La claridad que me inunda. CCXIX

Perplejo me deja que una niña 
tan dulce y preciosa 
me quiera a mí, 
¿por qué me querrá? 
¿Será que no soy un demonio? 
¿Será que mi pecho es bueno? 
¿Será que la luz me habita el alma 
como a los ángeles puros? 
Me asombra y me sorprende 
que la más tierna de las hadas 
me dé su amor y que ansíe 
que le entregue mi corazón, 
¿por qué busca mi regazo? 
¿Será que no soy una bestia? 
¿Será que empujo la brisa? 
¿Será que los campos florecen 
con la armonía de mis cantos? 
No me acabo de creer 
que una rosa tan bella 
me abra a mí sus pétalos, 
¿por qué le brillan sus ojos? 
¿Será que no soy inmundo? 
¿Será que soy mariposa? 
¿Será que tengo el aliento 
perfumado como ella? 

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