domingo, 23 de febrero de 2014

Luces de conciencia y vida. CXLVII

¿Qué nos debemos los hombres
si el viento es nuestro sendero
y nuestras venas alcanzan
las cumbres del infinito?
¿Para qué quiero la vida
si la hondura de mi aliento
no remonta las estrellas,
desembarazada y limpia,
mientras mi insólita esencia
se ensancha libre y gozosa?
¿Qué nos debemos los hombres
si nuestro hogar es la tumba
oscura y solitaria
donde nadie nos paga
por la libertad perdida?
 

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