jueves, 27 de febrero de 2014

Luces de conciencia y vida. CLIII

Ya no queda sitio en nuestros días
para la brisa, las rosas,
las montañas, el amanecer,
ya no interesa la felicidad,
la esperanza, la inocencia,
la libertad, el gozo de vivir,
los corazones son duros,
las entrañas de los hombres
se han hecho ásperas
como ruda arpillera
y las habita el hielo
y una ambición que nada respeta.
¿Para qué vivir sin ternura,
sin bondad, sin piedad,
para qué tantos afanes y fatigas
si nos falta la belleza?
Ya no importa la voz
de la emoción desnuda,
ya no hay valor en las almas
para escuchar la verdad.

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