lunes, 24 de febrero de 2014

Llama de mi sol ardiente. CLXXVI

Tu belleza no tiene límites,
es una vastedad inconcebible, 
como el océano del cosmos
donde flotan y rutilan, eternas,
las infinitas estrellas,
por eso mi amor no tiene
término donde detenerse
y, en mis besos y abrazos, 
te entrego todo mi aliento
en la ilusión de abarcar
tus remotos confines.

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