domingo, 23 de febrero de 2014

Llama de mi sol ardiente. CLXXV

Tus dulces labios, amada niña, 
quisiera sentirlos en los míos
mientras se me hunde el alma
en el lago de tu pecho;
tu tierna boca
es el sol del mediodía,
un abismo infinito
que espolea mis ansias,
una mariposa frágil
abierta a la primavera;
quisiera sentir, niña bonita,
su piel rosada
besándote con tanta miel
que nos desborde la vida.

3 comentarios:

  1. Muy bello!
    Te invito si gustas a conocer mi blog, feliz noche!

    http://sombriabelleza.blogspot.com/

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