lunes, 30 de diciembre de 2013

Entre almas de hierro. XX

Tenía el alma abierta a la belleza,
al conocimiento, a la vida,
al renacer de la primavera, 
al placer, a la libertad infinita
pero, tras cada pecho, encontraba
un espíritu impasible,
una barrera de indolencia,
la amarga punzada de la indiferencia. 

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