martes, 31 de diciembre de 2013

Cimas del Paraíso. LXXVII

En mi pecho hay una ola
gigantesca y agitada,
llegar ansía a la orilla,
a la arena de la playa,
quiere humillarse en la tierra,
convertirse en onda llana,
ofrendar su reverencia
a aquello que allí le aguarda
pues toda su voluntad,
su más descomunal ansia
es entregarse ella toda
a lo que la encrespa y alza
y rendir todo el aliento
a lo que la mueve y llama.
Apenas llegue esta ola
a meta tan añorada,
se me levantará otra
con un ansia renovada
pues la fuerza de mi anhelo
ni termina ni se apaga.

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