lunes, 30 de diciembre de 2013

Cimas del Paraíso. LXXVI

En tu rostro, rutila
la claridad de un amanecer,
tanta luz y majestad
conmueve mi hondura;
mi aliento reconoce en tus rasgos
su fundamento más llano
y su destino más excelso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario